Derechos del Niño

El Comité de los Derechos del Niño de la ONU publicó un dictamen en el que se refiere el daño que producen las corridas de toros en las psiquis de los niños. Este informe partió de la información que la Fundación Franz Weber presentara en marzo de 2013, y cuyo resultado es vinculante a todos los países que subscribieron la Convención sobre los Derechos de los Niños. Hablamos con la Abogada Anna Mulá, coordinadora técnico-jurídica de la campaña en la que se inserta dicho informe, y esto fue lo que nos explicó:

A.M.: los países que han ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño (entre los que se encuentran los ocho países del mundo donde todavía la tauromaquia es legal: España, Portugal, Francia, Ecuador, Venezuela, México, Colombia y Perú) tienen que presentar cada cinco años un informe sobre las medidas y los avances adoptados para dar cumplimiento a esta Convención ante el Comité de los Derechos del Niño. Las organizaciones no gubernamentales y otras entidades pueden ofrecer asesoría al Comité de los derechos del niño.

DEF: ¿Cómo se hizo esta asesoría al Comité de la ONU?

A.M.: la Fundación Franz Weber, en el marco de la campaña “Infancia sin violencia”, dirigida a proteger a la niñez y a la juventud de la violencia que encarnan los espectáculos taurinos y para reconducir el grave atropello que esto supone a los derechos más elementales de los infantes, recogidos en la legislación, tales como su integridad física y psicológica, asesoró al Comité sobre la violencia física y psicológica a las que están expuestos los jóvenes toreros, los niños que asisten a las escuelas taurinas, los que participan en festejos, los que son espectadores de corridas de toros en directo o a través de medios audiovisuales y los que pudieran recibir una educación taurina en los colegios. En primer lugar, tengo que resaltar que se siguieron unas normas muy rígidas que ofrece Naciones Unidas en relación con la forma y los plazos de la presentación de informes y asistencia a los grupos de trabajo previos y a las sesiones del Comité. Presentamos un informe de investigación detallando en profundidad cuáles son las actividades taurinas que involucran niños en Portugal, – el primer país taurino examinado por el Comité, en 2014-, y porque dichas actividades vulneran la Convención sobre los Derechos del niño, poniéndolo en relación con las observaciones generales que el Comité dicta de forma paulatina para interpretar la Convención, porque se parte de pensar que esta es un documento vivo, que aborda entre otros aspectos que preocupan al Comité, la relación entre la tauromaquia y los niños. Luego asistimos a la pre-sesión del grupo de trabajo para hacer una breve exposición sobre el informe presentado y someternos a las numerosas preguntas del Comité, ya que esta era la primera vez que se trataba el tema en una sesión de la ONU.

DEF: ¿Qué sucedió en la sesión del Comité celebrada en Ginebra con la delegación del Gobierno de Portugal?

A.M.: la sesión de Portugal (que fue pública), con asistencia de la delegación del gobierno de Portugal, tuvo lugar los días 22 y 23 de enero de 2014, y en ellas el Comité tuvo la oportunidad de preguntarle a la delegación de ese país por las medidas que pensaba tomar para reconducir la situación en aras de cumplir con la Convención. Durante la sesión examinadora, la vicepresidenta de dicho Comité, procedente de Ecuador, Sara Oviedo, expresó que la participación en actividades taurinas de niños supone una “fuerte violación de los artículos de la Convención sobre los Derechos del niño”. Hiranthi Wijemanne, otro miembro del Comité proveniente de Sri Lanka, expresó su preocupación por esta cuestión argumentando que “… desde pequeño, al niño se le expone a una forma de actividad violenta que, además, conlleva riesgos para su propia integridad física”. Jorge Cardona, miembro del Comité español, resaltó que “a pesar de que el organismo portugués para la protección de los niños ya dictaminó en 2009 que dicha actividad suponía un riesgo para éstos, al día de hoy se sigue autorizando la participación de menores de edad en espectáculos taurinos, en contra de las obligaciones surgidas de la Convención”.

Una vez celebrada la sesión, el Comité redactó un informe final en el que formuló observaciones y recomendaciones generales basadas en la información recibida por los países y por las otras entidades, para lo cual se creó un pequeño grupo de trabajo dentro del comité que abordaba por primera vez esta materia. En el dictamen, publicado en febrero 5 de 2014, el Comité instó a cada Estado Parte para que adoptara las medidas legislativas y administrativas necesarias con el fin de proteger a todos los niños que participen en entrenamientos y actuaciones de tauromaquia, así como a aquellos que asisten en calidad de espectadores, mostrando su preocupación por el bienestar físico y mental de los niños expuestos a la violencia de la tauromaquia; el Comité también instó a adoptar las medidas de sensibilización dirigidas a informar sobre las consecuencias negativas de los espectáculos taurinos en el desarrollo de los niños.

DEF: ¿Por qué es importante la postura del Comité?

A.M.: quiero resaltar que el Comité incluyó este pronunciamiento en el apartado del informe relativo a la “Violencia en contra de los niños”, un hecho que refuerza como convicción que la tauromaquia es una actividad violenta perjudicial para la sociedad. Esta observación sobre la tauromaquia se integra en los preceptos de la Convención que tratan del deber de proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, del deber de abolir prácticas tradicionales que son perjudiciales para la salud de ellos y que la disciplina escolar, esto en relación con las escuelas taurinas, tiene que administrarse de forma compatible con la dignidad del niño, ya que se admite que esta formación es indigna para un infante.

La segunda cuestión que quiero resaltar es que el pronunciamiento del Comité hace referencia a unas edades teniendo en cuenta la realidad legislativa y administrativa de Portugal, en ese momento, que fijaba en seis y doce años la edad de los niños para asistir y participar como niños toreros en espectáculos taurinos. Sin embargo, esto no debe interpretarse en absoluto como que la ONU haya determinado una edad mínima, ya que es preciso tener en cuenta que la convención sobre los derechos del niño se aplica a los menores de 18 años sin distinción alguna respecto a las actividades violentas que como la tauromaquia, van en contra de su bienestar físico, mental y emocional.

También quiero indicar que si bien en el presente caso la solicitud va dirigida a Portugal, que tendrá que implantar medidas legislativas y administrativas en este sentido para prohibir la participación y asistencia de niños menores de 18 años, el criterio del comité es único, permanente e inalterable, con lo cual es pronosticable que en el futuro se haga el mismo pronunciamiento cuando el resto de países taurinos rinda cuentas y presente el informe. Entendiendo que esta circunstancia permite que estos países se anticipen a esta declaración internacional y adopten desde ahora medidas para proteger a los niños y cumplan en consecuencia con las obligaciones derivadas de la Convención.

Otra cuestión que quería subrayar es que los intentos exitosos de los países taurinos para acudir a la UNESCO con el propósito de pedir que la tauromaquia sea declarada patrimonio inmaterial de la humanidad, se han debilitado o desaparecido, ya que la UNESCO es una entidad o una agencia dependiente de la ONU, y por ello, la UNESCO no puede reconocer o amparar esta actividad que ha sido prohibida para un gran sector de la sociedad, y en especial para la sociedad del futuro, conformada por los niños.

Uno de los argumentos que el comité tuvo en cuenta para dictar este pronunciamiento fue el interés superior del niño. Si bien es cierto que los niños tienen derecho a la cultura, a participar libremente de esta y además es uno de los derechos importantes reconocidos en la Convención de los derechos del niño, según el interés superior del niño, los derechos de los niños prevalecen sobre los demás. En este caso, el derecho a no ser expuestos a la violencia prima sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir o estar en conflicto como es el derecho a la cultura, de ahí que el acceso a esta actividad cultural quede relegada a un plano inferior, para darle más fuerza a otros derechos prioritarios del niño como el derecho a la integridad física emocional y psíquica.

Otro argumento importantísimo a rebatir es que los padres no pueden decidir de manera absoluta, categórica y dominante a qué espectáculos acuden sus hijos o qué tipo de educación van a recibir, ya que en materia de protección de la infancia rige el principio de corresponsabilidad entre la familia, la sociedad y el Estado, que convierte en responsable subsidiario a este si los padres no actúan bien o no cumplen con los deberes establecidos en la Convención. Por lo tanto, el Estado ha de intervenir, dictando normas de educación, legislativas o administrativas para impedir que los niños asistan a corridas de toros y a otros espectáculos taurinos o participen en ellas.

Hay que tener en cuenta que todos los Estados taurinos han aprobado leyes generales para proteger a los niños que consolidan desde el marco legislativo la Convención de los Derechos del Niño, con el fin de garantizar el cumplimiento de los derechos recogidos en la Convención, y que además ya han dictado normativa en otros sectores para protegerlos, prohibiendo o restringiendo por ejemplo, el acceso de los niños a establecimientos donde se venden bebidas alcohólicas, lo que sucede en todas las plazas de toros, y también se han dictado normativa para impedir que los menores vayan a lugares donde se exhiban películas violentas… entendiendo que los espectáculos taurinos son incluso más violentos, con un agravante: estas imágenes se realizan en directo y son reales, a diferencia de las películas que son en diferido y ficticias. Por tanto, las justificaciones de todas estas prohibiciones son las mismas para impedir la participación y asistencia de los niños a la tauromaquia.

Finalmente, quiero dejar en claro que ya estamos trabajando en los informes de otros países para que se consolide esta postura del Comité.

La ONU ha considerado la tauromaquia una actividad violenta a la que se expone al niño desde pequeño vulnerando sus derechos a la integridad física y mental, por lo que ya no existen argumentos que justifiquen de manera legal y administrativa que se ampare la participación y asistencia de niños en espectáculos y eventos taurinos. Sin duda, este pronunciamiento es un logro muy importante para alejar a los niños de la violencia que representa la tauromaquia, y esperemos que se adopten medidas legislativas, administrativas y educativas en aras de cumplir con la medida internacional para promover y reforzar en los niños del mundo, a los que pertenece el futuro, la gama de valores éticos concretos consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño, entre ellos, la educación para la paz y la no violencia.

Inicio

Para complementar puedes ver: LA TAUROMAQUIA VULNERA LA CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO
 

 

Niños opinan de toros from Asociación Defenzoores on Vimeo.