En el marco del convenio con la Universidad Uniminuto y su Centro de Estudios para el Desarrollo, Defenzoores salió a las calles de Medellín y su área metropolitana a realizar un sondeo entre 1260 personas entre 18 y 30 años, para tener una idea de cómo la sociedad está transformando su relación con otras especies animales. Con este estudio se podrá dimensionar la visión de la gente joven de la ciudad frente a su relación con las especies animales que la rodean.

Este sondeo hace posible observar avances significativos frente a la forma en que las personas del segmento abordado perciben a los animales no humanos, otorgándoles un lugar especial en la sociedad, al punto de empezar a reconocerlos, de manera amplia y significativa, como “seres sintientes” (organismos con la capacidad de sentir dolor, sufrimiento y demostrar que lo sienten) que requieren ser respetados y protegidos, y ya no como simples animales que nacieron para estar al servicio del hombre; sin embargo, aún existen personas que perciben a los animales como simples objetos, pero los cambios sociales, culturales y legales han llevado a que esta percepción sea minoritaria, pues para la mayoría de la sociedad se ha empezado a hacer evidente un reconocimiento frente a la sintiencia de los animales no humanos.

Así mismo, la condición expuesta anteriormente posibilita incluso el que las personas, independiente del estrato socioeconómico al que pertenecen, se sientan menos interesadas por participar en espectáculos en los que se maltraten, torturen y maten animales, esto a partir del hecho de creer y aceptar que los animales cuentan con la capacidad de sentir dolor, de sufrir y de buscar a cada instante la posibilidad de supervivencia, limitando con ello la necesidad de que los humanos vean en estos espectáculos una posibilidad de diversión. Además, esta percepción conlleva a que se presente la inquietud frente al sufrimiento que significa para los animales el que nos alimentemos de ellos, por lo que se contempla como una posibilidad asumir una condición vegetariana en su vida.

Además, dado que se encuentra en proceso de disminución progresiva la percepción de los animales como simples objetos, la opción de adoptar en vez de comprar un animal de compañía es ahora una forma de dar la oportunidad de vida a un ser que lo necesita, ya no siendo considerada la acción de tener un animal de compañía como una posesión, como símbolo de status.

Estos resultados se tornan en un hecho esperanzador que puede estar indicando la posibilidad de que, en un futuro no muy lejano, el nivel de consciencia de los humanos aumente frente al hecho de que los animales no humanos son realmente nuestros compañeros de vida en este mundo, y de esta forma empiece a desaparecer el abandono, los animales en la  calle y los espectáculos en los que se maltrata, tortura y asesina animales, llegando la humanidad a un nuevo nivel de evolución que le permita percibirse como aquella especie que cuenta con la obligación intrínseca de ayudar y proteger a las especies que la rodean. (Los datos se recolectaron y analizaron en el segundo semestre de 2018).

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