A una respuesta de la Alcaldía de Medellín se encuentra la aprobación definitiva que marcaría el futuro del bienestar animal en los catorce locales de venta de animales de la Plaza Minorista. Hablamos con Álvaro Múnera, Concejal de Medellín, perteneciente a la bancada animalista y principal defensor de los animales que sufren a diario el hacinamiento en los locales de dos metros por dos metros, ubicados en Quincalla -el bloque comercial adyacente a la principal plaza de mercado de la ciudad-.

Para el concejal Múnera, La Minorista es un tema muy complejo: “…es un lunar de Medellín, a pesar de ser una ciudad pionera en bienestar animal. No hemos podido solucionar eso por múltiples factores”.

Los comerciantes de animales de La Minorista llegaron hace más de treinta años, tras el incendio que marcaría la noche del 7 de abril de 1968 el fin de la antigua Plaza Cisneros. Los venteros pelearon por su reubicación durante varios años hasta que se eligió la actual Plaza Minorista José María Villa. Aunque en Cisneros, los animales estaban en lugares improvisados, no estaban hacinados como ahora, cuyos locales no miden más de dos metros por dos metros, y no cuentan con el diseño y el espacio adecuados, para su comercialización.

Estas condiciones -poco espacio, hacinamiento y maltrato- no se podían tolerar y en 2008, con la venia del alcalde de turno, Alonso Salazar; Álvaro Munera empezó a explorar varias soluciones para el tema. El alcalde le pidió contactar a los comerciantes para sopesar sus reacciones. “Inicialmente, les propusimos un cambio de actividad económica, pero solo una persona aceptó. Así que no valía la pena adelantar un programa para una sola persona, cuando íbamos a continuar con trece problemas latentes” remarca el Concejal.

Ante esta situación, y tras haber explorado varias opciones que no calaban en la administración municipal, quedaba una sola opción: intervenir arquitectónicamente los locales, y de esta manera, mejorarlos para que los animales también elevaran su condición de bienestar.

En esa época no había claridad jurídica sobre la permisibilidad legal de la venta de animales y otras cuestiones afines. En 2016, la corte constitucional dejó vivos varios artículos del Código Civil, diciendo que no obstante haber declarado a los animales como seres sintientes, cuando hablamos de exóticos y domésticos, éstos se podían comprar y vender. Una posición algo contradictoria, pero ante una sentencia de la Corte Constitucional no queda más que acatarla porque no hay posibilidad de hacer nada” aclara Munera.

En 2008, La Minorista era administrada por Empresas Varias. “Con el Secretario de Hacienda Mauricio Pérez y con Alonso Salazar, logramos unos recursos, 500 millones en ese momento, para mejorar el lugar. Sin embargo, no se podía invertir porque había un lío jurídico entre Empresas Varias y Coomerca, la cooperativa que administra La Minorista. El municipio no podía invertir recursos sin tener claridad jurídica porque se convertía en detrimento patrimonial”.

Eso paró el proceso hasta 2014, cuando en el Concejo, por iniciativa del alcalde Aníbal Gaviria, se aprobó un proyecto de acuerdo donde los bienes de la Minorista, que le pertenecían a Empresas Varias, pasaban a ser propiedad del Municipio de Medellín. Entonces, ya no teníamos obstáculo jurídico alguno porque íbamos a invertir en un predio que ya le pertenecía al Municipio”.

Se aprobaron 1.700 millones de pesos y se logró que el Área Metropolitana hiciera los diseños para iniciar las obras, solo faltaba escoger el lugar. Primero, se tuvo en cuenta el Parqueadero Riboli, ubicado junto a Quincalla, donde actualmente están las ventas de animales. “Trabajamos el tema del parqueadero Riboli, pero empezaron a meterle mucha intriga política, muchos intereses, de Comerca, de algunos. Inclusive, de concejales que no querían que se tocara el parqueadero porque se iban a perder celdas y entonces se iba a perjudicar a los clientes de La Minorista, etcétera, etcétera…”, hasta que se cayó el Plan A.

Como segunda opción, se propuso montar un módulo en el segundo piso. Pero como se trataba de un área de representación urbanística diseñadas para una APP, Alianza Público Privada, no se podía realizar este tipo de intervención. “Pero eso es un proyecto en la nube porque el Municipio no ha destinado plata para eso, no hay ningún privado que diga yo me meto ahí a construir en esa alianza publico privada”. Y, sin embargo, con este obstáculo se vino al suelo el plan B.

Cerradas las opciones con el Parqueadero Rivoli, se analizó la posibilidad de construir los locales en la calle intermedia entre el mismo parqueadero y Quincalla, una calle mal destinada a parqueo y como olla de vicio. “Cuando ya teníamos diseños sobre la calle, salió Empresas Publicas a decir que no se puede que porque por debajo pasa una red de gas que no se podía romper”.

Otra opción que se estudió fue la de construir en una calle que está en frente de Quincalla, y que da contra el SENA; se estudiaron varios diseños, pero Planeación argumentó que ahí en efecto se podría hacer, pero el proceso de sensibilización con la comunidad, dado que en el entorno hay viviendas sería algo complejo; la reubicación de los chatarreros que se ubican en el sector… En fin, para que la gente acepte un proyecto de venta de animales al frente de sus casas, eso se traduce en atender demandas porque a nadie le gusta esto y eso tomaba varios años, uno o dos”. Con estos argumentos, el nuevo plan se venía al suelo porque dos años era mucho tiempo.

Como última opción, y más viable, se planteó intervenir arquitectónicamente Quincalla, pero teniendo en cuenta el segundo piso para aprovechar la mayor cantidad de espacios, y todo con un diseño más versátil. Área Metropolitana realizó los diseños, se radicó la obra por parte de la Procuraduría Primera, “fue muy demorada la licencia, la demoraron casi 8 meses en los que todos los días preguntamos, presionamos la curaduría, pero bueno, la dieron hace unos tres o cuatro meses aproximadamente” afirma Álvaro Munera.

Una vez lista la diligencia de diseño y aprobación de la intervención de Quincalla, nuevamente Planeación se interpuso al argumentar que tocaba rediseñar porque estaba proyectada la ampliación de una vía que sube de la Regional a la Placita Zea, esto implicó rediseñar de cero y nuevamente pedir aprobación de licencias.

El Concejal Munera afirma: “ya se rediseñó todo y la licencia de curaduría salió. Pero aquí es donde surge mi pregunta, porque tuvimos un debate el 19 de abril sobre el tema, donde le preguntamos a la Administración Municipal ¿cuándo inicia la obra?, y se limitaron a nombrar las características de la obra, la plata que se necesitaba invertir y… Pero nunca han dicho, arrancamos esta semana, o este día, no, nunca dijeron eso, no dieron fecha. Eso me preocupa mucho porque no queremos creer que esta alcaldía quiera dilatar el tema para dejarle eso al próximo alcalde”.

Le preguntamos al Concejal si sabe si aún existe el presupuesto asignado (1.700 millones), a lo cual nos respondió: “En teoría sí, porque nosotros los concejales no tenemos facultades de tipo administrativo ni podemos meternos en manejo de presupuesto, pero uno entiende o supone que la plata la ha guardado la EDU. Hay que poner una plata adicional que son como 800 millones para acondicionar los locales con las jaulas necesarias para que los animales estén bien y se cumpla con el acuerdo 04, por el cual se reglamenta la venta de animales y criaderos, por lo menos mientras se comercializan, para que no sufran tanto”.

Ámbito legal.

Bajo la ley 1774 de 2016, lo que sucede en La Minorista con la venta de animales es un delito, ya que se califica el maltrato animal no como una contravención común, sino como un delito con imputación de cargos. Si se realiza una visita al sector Quincalla de la Plaza Minorista, es evidente el grado de maltrato, hacinamiento, insalubridad y perversidad de las condiciones en las que tienen a los animales. “Si el Municipio no arranca con las obras prontamente, o no las piensa hacer, el Municipio estaría cohonestanto con un delito en sus propios predios” asevera Munera.

Dado el silencio de la administración municipal, el Concejal Álvaro Munera concluye que es preciso esperar hasta el 20 de mayo, más o menos, “sí, a que iniciamos sesiones extraordinarias, si de aquí al 20 de mayo no ha pasado nada, vuelvo y pregunto, si no hay respuesta positiva, me tocará interponer una acción legal porque el Municipio no puede permitir ese hacinamiento y maltrato animal que se ve allá”.

Luego de casi diez años de haber iniciado la lucha para mejorar las condiciones de vida de los animales que, como productos en una despensa de supermercado se comercializan en la Plaza Minorista de Medellín, la ciudad está a una respuesta por parte de la Alcaldía, la entidad que define cuándo se iniciarán las obras; o si esta vez harán nuevamente caso omiso al llamado de la comunidad y esperarán a que una futura administración decida, cuando muy probablemente Planeación u otra entidad se interpongan nuevamente y sea necesario reformar el plan que, como lo mencionamos inicialmente, ya ha cambiado muchas veces mientras los animalitos siguen sufriendo a causa del maltrato ocasionado por los seres humanos.